Alana | academia de escritores

Ilustración de portada con el Coyote y el Correcaminos sobre un fondo fucsia con el texto: Coyote o Correcaminos, la gran encrucijada del orden del tiempo interno en una novela.

Coyote
o

Correcaminos

¿Narración lineal o laberintos temporales?

 

En nuestra entrega anterior, la entrañable tortuga Manuelita nos dejó una gran lección: el tiempo tiene una velocidad y un peso implacables que ningún salón de belleza en París puede frenar. Aprendimos que el escritor actúa como el Amo del Tiempo, estirando los minutos con pausas o devorando décadas con elipsis.

Sin embargo, dominar el ritmo es sólo uno de los manejos que se le puede dar a esta variable narrativa tan rica como es el transcurso del tiempo. Hacemos referencia a la forma y su continuidad.

Una vez que decidimos qué tan rápido va a pasar el tiempo en el universo de nuestra novela, nos enfrentamos a la siguiente gran encrucijada narrativa:

¿Vamos a contar la historia en un orden cronológico perfecto o vamos a saltear, alterar y romper la linealidad del camino?

 

Para entender esta decisión, vamos a dejar por un momento Pehuajó para adentrarnos en el desierto animado de Warner Bros. En esta planicie calurosa y hostil en las horas álgidas de sol vamos a observar a dos expertos en el asfalto: 

El Coyote y el Correcaminos

Dos formas de transitar la carretera narrativa

El desierto se transforma ahora en el lienzo del relato y la carretera hará sus veces de tiempo. Dependiendo de la intención que se tenga como narrador, el estilo puede asemejarse al de uno de estos dos icónicos personajes:

El Correcaminos (narración lineal): él representa la línea recta. Su avance es predecible, constante y sucesivo. Arranca en el punto A, pasa por el B y llega al C sin mirar atrás, siempre a toda velocidad y respetando la lógica del plano cartesiano. No hay desvíos, no hay saltos al pasado; es el imperio de la causa y el efecto en su estado más puro.

Esto le concede el gran beneficio de la previsibilidad, de la seguridad del recorrido y el allanamiento de las barreras de incertidumbre acerca de lo que puede encontrarse a lo largo del camino. 

El Coyote (narración alterada): él encarna el caos creativo, el rey de la no-secuencialidad. El Coyote altera el mapa: pinta túneles falsos en las rocas creando dimensiones y pasos temporales, calcula atajos que terminan saliendo mal, retrocede para armar una trampa marca ACME y salta al vacío rompiendo las leyes de la física y de la lógica cronológica.

El Coyote, en definitiva, tiene como intención de jugar con el factor sorpresa, esconder información, volver el camino en un recorrido donde reine la incógnita, la pregunta, el acecho y la incertidumbre. Él decide con cada trampa y con cada sorpresa escondida detrás de los cactus dejar en jaque al lector que recorre la ruta. La provocación a través de la sorpresa es su mejor recurso.

Como escritor podemos ser el Correcaminos que corre feliz por la autopista del pasado, presente y futuro, o el Coyote que prefiere dinamitar la carretera para obligar al lector a reconstruir el mapa con las pistas que vaya recolectando en momentos de la novela que no tiene ninguna certeza ni garantías del cuándo las encontrará.

Herramienta clave:
la diferencia entre argumento y trama

Para entender por qué un autor decide ser un Coyote o un Correcaminos, primero debemos dominar una distinción fundamental que separa la materia prima del diseño final: apuntamos a la diferencia entre el argumento y la trama.

Dimensión

¿Qué es?

El enfoque del escritor

El argumento

Es la materia prima.

Es la secuencia de los hechos tal y como sucedieron cronológicamente de principio a fin, según el reloj biológico y el calendario de los personajes.

Es el qué pasa. 

Es fijo, objetivo y siempre es lineal (Correcaminos). 

Es el resumen más puro de la historia.

La trama

Es el diseño artístico.

Es el orden estético, estratégico y temporal en el que el narrador decide presentar esos mismos hechos al lector. Interfiere aquella linealidad del argumento según los objetivos que persiga.

Es el cómo se cuenta. 

Aquí es donde el narrador tiene la libertad de volverse un Coyote y alterar el orden cronológico para generar mayor impacto emocional.

Un escritor siempre tiene el argumento, es decir, la propuesta lineal, en su cabeza: sabe cuándo nació el personaje, cuándo sufrió el trauma y cuándo se vengó, pero tiene la absoluta libertad creativa de transformar esa línea recta en una trama laberíntica.

El camino del Correcaminos:
Los beneficios de la linealidad

Optar por una estructura cronológica no es, ni mucho menos, una decisión simplista o aburrida. Grandes obras de la literatura universal avanzan en línea recta con la eficacia de un tren de alta velocidad.

¿Cuáles son sus ventajas?

Inmersión y claridad: el lector no sufre fatiga cognitiva intentando descifrar cuándo está sucediendo lo que lee. Esto permite que se concentre plenamente en la evolución psicológica del personaje o en la tensión de la acción. Es decir que, a través de esta decisión, el narrador implica y empuja al lector a que se enfoque en otros puntos que considera más importantes.

Construcción de tensión natural: ideal para el suspenso clásico o las novelas de aventuras. Cada evento empuja al siguiente mediante una lógica causal implacable. Si el personaje coloca una bomba en el minuto diez, el lector vive la cuenta regresiva de manera orgánica.

El camino del Coyote:
Los beneficios de la alteración temporal

Por otro lado, cuando decidimos romper la línea recta e intercalar el pasado con el futuro de forma salteada, estamos eligiendo el camino del Coyote. La consigna no es molestar al lector, sino ofrecerle una experiencia estética superior o una mirada distinta del avance de la historia.

¿Cuáles son sus ventajas?

El factor misterio (efecto rompecabezas): al ocultar información del pasado y revelarla dos capítulos más tarde, obligamos al lector a mantener un rol más activo. Ya no es un espectador pasivo; es un detective que rastrea pistas y une las piezas.

Reflejo de la psique humana: nuestra mente no piensa de manera lineal. La construcción de un pasado, presente y futuro es un constructo lingüístico, pero lo cierto es que para nuestra mente el hecho de recordar un trauma de la infancia significa revivirlo como si realmente estuviera sucediendo en el presente. Como así también cuando nos sumergimos en la ansiedad por algún hecho que esperamos que acontezca en el futuro también nuestro cuerpo y mente reaccionan como si ese hecho estuviese sucediendo, desdibujándose así esa segmentación de la línea del tiempo que pareciera ser una variable real e inquebrantable. La narración alterada es la herramienta perfecta para la novela psicológica y el drama íntimo.

Pedro Páramo:
El laberinto definitivo del tiempo

Si hay una obra cumbre que llevó la estrategia del Coyote a la genialidad absoluta, es Pedro Páramo de Juan Rulfo.

Cuando Juan Preciado llega a Comala buscando a su padre, la línea temporal se fractura por completo. Rulfo fragmenta el relato de tal forma que los vivos y los muertos coexisten en el mismo espacio. El lector salta de los recuerdos de la infancia de Pedro Páramo a las voces fantasmales que surgen del suelo, sin anestesia ni carteles que aclaren que eso ha sucedido «veinte años antes».

En la novela de Rulfo, la alteración del tiempo no es un simple adorno; es la esencia misma de la historia. Comala es un lugar donde la fragmentación del tiempo en pasado, presente y futuro ha muerto y se ha estancado, y la estructura fragmentada es la única vía posible para que el lector experimente ese purgatorio polvoriento.

Variables para elegir el camino propio

¿Cómo saber si nuestra próxima novela necesita la velocidad recta del Correcaminos o las trampas de ingeniería del Coyote? 

Consideremos estas variables antes de trazar el mapa:

  1. La naturaleza del conflicto: si nuestra novela se centra en un viaje físico o una carrera contrarreloj, la linealidad suele ser la mejor aliada. Si el conflicto es el peso del pasado, la culpa o la memoria, vamos a necesitar saltos temporales obligatoriamente para darle la carga correcta a esos eventos de corte emocional-psicológico.
  2. El contrato con el lector: si vamos a romper la línea temporal, es recomendable realizarlo con un mapa secreto. El Coyote suele fallar porque sus trampas se le vuelven en contra; si alteramos el tiempo sin una justificación dramática o a través de un mal manejo, el lector se va a perder en el laberinto y va a cerrar el libro. Cada salto al pasado o al futuro debe revelar una verdad que cambie la perspectiva del presente.

Al final del día, la decisión es del narrador. Puede optar por correr libre y despejado por la ruta, o puede sembrar su trama de dinamita, giros e ilusiones ópticas. 

El tiempo en la literatura es un lienzo en blanco esperando la firma de quien escribe.

Dejamos abierta la mesa de debate para nuestra comunidad de escritores y lectores apasionados. Luego de esta lectura, nos gustaría saber:

Pregunta 1 (tu identidad narrativa):

🏃‍♂️ Al momento de estructurar la trama de tu proyecto actual, ¿te sentís más cómodo siendo un Correcaminos que avanza con paso firme y cronológico, o un Coyote que disfruta diseñando laberintos y saltos temporales?

Pregunta 2 (la experiencia como lector):

🧩 Novelas como Pedro Páramo o Rayuela desafían la linealidad tradicional. ¿Disfrutás como lector del esfuerzo cognitivo que requiere armar el rompecabezas de una trama alterada o preferís que el relato te lleve fluidamente por un argumento cronológico?

Pregunta 3 (el peligro de la trampa):

💥 ¿Cuál creés que es el error más común que comete un escritor cuando intenta alterar el orden del tiempo? ¿Qué hace que una estructura no-lineal pase de ser «magnífica y compleja» a ser «confusa y frustrante»?

 ¡Te leemos en comentarios!

¿Te gustaría saber más sobre este tema?

Melodías de un escrito | El podcast para escritores

Te dejamos el enlace al programa en el que reflexionamos sobre escritura y su universo creativo:

Si te gustó este contenido, ¡compártelo en tus redes!

¡Suscribíte al Newsletter!


¿Te gustaría enterarte cuando publiquemos contenido como este?
Ingresá tu nombre y tu mejor correo electrónico para que estés al día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio