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Maléfica y el protagonismo del antagonista

¿Trama plana o evolución? El aporte del villano

Si contrastamos la película de La Bella Durmiente de dibujos animados y la película Live-Action veremos diferencias que no son tan notorias a simple vista.

En la película de dibujos animados la trama es plana, ¿por qué? Porque no variaría, independientemente de la actuación y la interferencia de Maléfica: Aurora y Felipe se habrían conocido y casado de igual manera. Y al final, a pesar de todos los obstáculos y las pruebas de Maléfica, sumado a todo el esfuerzo de las tres hadas por confrontar la maldición, el resultado final es el mismo: Aurora y Felipe se conocen y se casan.

Pues la hipótesis parece ser, entonces, que el destino final de esa historia está previamente trazado y no se altera, más allá de todas las acciones y acontecimientos intermedios empujados por los personajes.

En cambio, en la película Live-Action, no podemos decir lo mismo: definitivamente el final de la historia para Aurora no hubiese sido el mismo sin la intervención de Maléfica: Aurora habría continuado el reinado de su padre. En cambio, su destino fue definitivamente modificado, y así también el de Maléfica, el rey Estéfano y la continuidad de su reino en virtud de la intervención del hada del páramo

Aurora tomó la decisión de ser la princesa del Páramo, aliarse a Maléfica y ayudarle a recuperar las alas, hazaña que necesitó romper con la fidelidad a Estéfano. 

Por lo que, en esta versión de la historia, los personajes tienen potestad y poder para modificar su destino. El final no está predestinado, sino que dependió en gran manera de las acciones, decisiones y acontecimientos que se fueron desprendiendo de la misma evolución de los personajes. Acá, la trama se transformó al transformarse el destino.

¿Podríamos decir que una trama puede ser plana o redonda, al igual que decimos sobre un personaje?

¿Podríamos decir que sería insuficiente un protagonista sin la fuerza transformadora del antagonista?

Ensayemos una respuesta y luego veamos en detalle. Sí sería insuficiente: la importancia absoluta de la presencia de un antagonista, a pesar del fuerte deseo de que sean eliminados de inmediato, es una realidad. Sin ellos la historia sería perfecta y sin problemas. 

Pero, ¿evolucionaría la historia misma?

¿Evolucionaría el personaje protagónico mismo?

Este es un punto neurálgico de la teoría narrativa: la diferencia entre el antagonista como un mero obstáculo externo y el antagonista como un catalizador de transformación y agencia.

1. El antagonista: ¿Pared u obstáculo vs. cincel transformador?

La villana Pared (animación de 1959)

Maléfica funciona como la delegada definitiva de una fuerza profundamente oscura. Lanza una maldición por mero despecho al no haber sido invitada al nacimiento de la princesa, y luego, pone trabas y trampas (el huso, las espinas, el dragón) para llevar a cabo los términos de su profecía, pero no altera los valores ni la identidad de los personajes. Aurora sigue siendo la princesa pasiva y pura; Felipe sigue siendo el príncipe ideal y ambos logran conocerse a pesar de la labor tanto de Maléfica como la de los reyes y las tres hadas. 

En esta historia, la villana es un laberinto a descifrar pero el destino sigue siendo uno solo, tanto para ella como para las familias reales de Aurora y Felipe. Si quitáramos la hechicera y su correspondiente maldición del mapa, la historia desembocaría exactamente en el mismo puerto.

La villana Cincel (Live-Action de 2014)

Maléfica no es un desastre proveniente de las fuerzas oscuras, es un sujeto con heridas, motivos y voluntad. De hecho, podría no considerársela una villana, sino una justiciera que, además de sus propias razones, protege un lugar sagrado, dependiendo de ella y de su protección cientos de seres de diversas razas que sin la magia temible de Maléfica quedarían completamente vulnerables. 

Sus acciones, además, obligan a Aurora a confrontar la realidad (descubrir cómo es su verdadero padre, qué hizo Estéfano y cuál es la naturaleza del Páramo). La antagonista no sólo esculpe la madurez de la protagonista sino que se enfrenta a sí misma a la superación de su real error: la pena equivocada, esto es, el desvío de su resentimiento contra Estéfano hacia su hija. Las modificaciones y consecuencias bajo este enfoque son:

  • El cambio del rumbo: Aurora no termina reinando en el castillo de su padre biológico, el rey Estéfano. Toma la decisión deliberada de convertirse en la princesa del Páramo y ponerse del lado de Maléfica para ayudarle a recuperar sus alas.
  • El arco de transformación cruzado: Maléfica no es una fuerza malvada estática. Su dolor muta en afecto y protección materna elegida, mientras que Aurora evoluciona desde la inocencia pasiva hacia una madurez consciente de las grietas del mundo humano.

2. Trama determinista vs. trama por agencia o autonomía

Comencemos por explorar a qué nos referimos con “trama por agencia” o “agencia del personaje” (Character Agency).

En el contexto de la teoría narrativa, la palabra agencia proviene del término en inglés character agency, y hace referencia a la capacidad que tiene un personaje para tomar decisiones independientes, actuar por voluntad propia y modificar el rumbo de la historia, en lugar de ser un sujeto pasivo llevado por el destino.

En la trama plana o determinista: los personajes son simples ejecutores del destino o del argumento. En la película animada, por ejemplo, la profecía o el acuerdo de los padres de unir a los príncipes en matrimonio está por encima de las decisiones individuales, incluso por encima de una poderosa maldición. 

En la trama viva o redonda: el destino no está escrito en piedra; es una consecuencia directa de la suma de decisiones morales. La intervención de Maléfica desvía el curso de la historia porque obliga a Aurora y a ella misma a tomar elecciones que conlleva un costo emocional (por ejemplo: perdonar la traición o volver a amar y confiar en el otro). Maléfica y Aurora se transforman mutuamente a través de sus decisiones.

“Lo que cambia de fondo es el peso del antagonista en la arquitectura de la historia y el concepto mismo de destino”.

3. La paradoja del antagonista: sin amenaza no hay grandeza

¿Por qué el héroe necesita, casi inevitablemente, a su antagonista?

La resistencia como motor de desarrollo: para ser ejemplificativos, podemos acudir a la comparativa del desarrollo de un músculo. Este sólo crece bajo tensión física, bajo condiciones de estrés que lo obligan a romperse y a buscar un nuevo estadío. En el caso de un protagonista, sólo evoluciona bajo tensión dramática. Sin la sombra del antagonista, el protagonista se queda estancado en su zona de confort o en su estado inicial. 

Es que existe una paradoja inevitable en la teoría dramática: por naturaleza, el héroe tiende al reposo. Ningún protagonista abandona voluntariamente su zona de confort ni revisa sus convicciones más profundas mientras su entorno se mantenga pacífico y controlado. Es la irrupción del antagonista la que rompe esa inercia y lo obliga a ponerse en marcha.

Pese a todo, no necesariamente este antagonista debe ser otro sujeto; también puede ser una enfermedad, un vicio del propio personaje o una fuerza externa abstracta.

El antagonista se relaciona directamente con la escala del héroe: la dimensión moral y emocional del héroe tiene relación directa con el tamaño del desafío que enfrenta. Si el antagonista cambia las reglas del juego y obliga al héroe a replantearse el mundo, la victoria (o la resolución) se vuelve épica e inolvidable.

4. La tridimensionalidad y la frontera gris

En el Live-Action, la figura del antagonista se desdobla:

El verdadero villano de la función: el Rey Estéfano representa la codicia, el patriarcado rígido y la traición por poder. Encarna el arquetipo del antagonista rígido. Su arco no es de evolución, sino de degradación: motivado por la codicia de poder, la obsesión y el miedo a perder el control, traiciona la confianza de Maléfica amputándole las alas.

A diferencia de los villanos tradicionales que buscan destruir al héroe desde el exterior, Estéfano representa una amenaza interna dentro de la propia institución familiar y real de Aurora. Su incapacidad para la empatía lo convierte en el verdadero motor del mal en la historia, mostrando cómo la ambición desmedida termina por consumir cualquier rasgo de humanidad.

El antagonista o antiheroína: Maléfica representa la herida, la venganza y la pena equivocada de su propio dolor hacia un otro inocente.

Esto demuestra una situación bastante similar a la propia realidad: podemos encontrarnos con personas, seres o entidades realmente buenos o verdaderamente malos?

Cuando se trata de historias que retratan, de alguna manera, el complejo tránsito de la experiencia humana, aún cuando detenten magia pero se encuentren viviendo en un mundo con reglas similares a las del mundo real, el maniqueísmo (buenos absolutos vs. malos sin matices) es una fórmula que debería evitarse. Nadie es completamente bueno o completamente malo cuando se encuentra en una experiencia humana o, al menos, humanizada.

Maléfica expulsa una respuesta directa a un trauma provocado por la traición a través de la venganza:

El conflicto interno: a medida que Aurora crece, Maléfica se ve atrapada entre la promesa de venganza que hizo en el pasado y la afectividad real que surge al cuidar de la niña en secreto.

El quiebre del hechizo: el despertar por el beso del amor verdadero no proviene de uno romántico predeterminado con el príncipe Felipe (quien pasa a tener una presencia secundaria).

5. El desmantelamiento de la profecía

Al contrastar a ambos personajes, la trama deja al descubierto una lección fundamental de escritura: el conflicto tridimensional nace cuando las motivaciones del antagonista son comprensibles, aún cuando sus actos iniciales hayan sido destructivos.

Aurora no se encuentra atrapada en una profecía ineludible ni en un cuento de hadas pasivo. Se halla en el centro de un combate ético entre dos visiones del mundo:

  • La lógica de su padre (la guerra, la posesión, el rencor).
  • La lógica de su protectora (el perdón, la naturaleza del Páramo, la reparación de la traición).

Pautas útiles para el diseño narrativo: por qué una historia necesita a un gran antagonista

El recorrido entre la Maléfica de 1959 y la de 2014 nos deja una enseñanza fundamental para la escritura: la calidad de un conflicto no depende de qué tan peligroso sea el villano, sino de qué tanto obliga al protagonista a madurar y a tomar el control de su propio destino.

Para evitar el estancamiento del protagonista y de la trama y construir antagonismos verdaderamente transformadores, podemos mencionar cuatro claves de diseño para aplicar en nuestras historias:

  • Escribir motivaciones: el antagonista no necesita ser malevolencia pura sin fundamento. Se le puede otorgar una herida, un sistema de creencias o una lógica interna comprensible que, al menos parcialmente, justifique sus actos. 
  • Convertir al villano en un cincel, no en una pared: podría ser un buen punto de partida que los ataques o bloqueos del antagonista afecten las convicciones profundas del protagonista. Es decir, que no se trate sólo de piedras en el camino porque sí; sino que se vea forzado a dudar de sus certezas, a cuestionar a sus aliados y a revisar sus valores.
  • Activar la agencia o autonomía del héroe: el destino final de la historia no debería ser una profecía inamovible ni un acuerdo previo, sino que se despliegue en la posibilidad de que, ante las decisiones y rumbos elegidos por los personajes, puedan presentarse diferentes futuribles. 
  • Desdoblar las sombras del relato: este es un punto que nos anima a explorar matices donde la frontera entre el «bueno» y el «malo» no sea rígida. Además, el peso del mal y su ostentación puede migrar de un personaje a otro de acuerdo al desarrollo que va tomando la historia.

Aurora, entonces, habría sido una princesa cautiva en un castillo, esperando un final acordado por otros. Con Maléfica como catalizadora, Aurora se convirtió en una soberana consciente, capaz de elegir su propio reino y sus propias lealtades.


 

Luego de la lectura de este artículo, dejamos abierta la mesa de debate para nuestra comunidad de escritores y lectores apasionados a través de 4 preguntas disparadoras:

Pregunta 1 (sobre la función del villano): al revisar tus historias, ¿sentís que tus antagonistas funcionan como una «pared» que sólo frena al héroe o como un «cincel» que esculpe su madurez?

Pregunta 2 (sobre la tensión y la evolución): usamos la analogía del músculo sólo crece bajo tensión física. ¿Cuál fue el obstáculo o conflicto más difícil que creaste para un protagonista para obligarlo a salir de su zona de confort?

Pregunta 3 (sobre la frontera gris): ¿Qué recursos usás para evitar el maniqueísmo (buenos absolutos vs. malos sin matices) y lograr que las motivaciones de tu antagonista sean comprensibles para el lector?

Pregunta 4 (sobre la agencia del personaje): ¿Tus personajes suelen seguir una estructura de destino rígida o dejás que sus decisiones y autonomía (character agency) vayan reescribiendo el final de la historia?

¡Te leemos en comentarios!

¿Te gustaría saber más sobre este tema?

Melodías de un escrito | El podcast para escritores

Te dejamos el enlace al programa en el que reflexionamos sobre escritura y su universo creativo:

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